¿Habrá llegado la hora de despedirse de General Electric?

¿Habrá llegado la hora de despedirse de General Electric?

La General Electric se encargó de acaparar titulares en esta semana y no precisamente por buenas noticias.

Siendo un estandarte de lo que se conoce cómo el “sueño americano”, la empresa había sabido aprovechar esas bondades de la tierra de las oportunidades, como lo son los incentivos, reglas del juego claras y la libertad con lo que había alcanzado a tocar las posibilidades de progresar en los Estados Unidos. No sólo ellos, sino también otras empresas fueron beneficiadas de estas oportunidades que sirvieron para sentar las bases del capitalismo que hoy conocemos que surgió una vez concluida la segunda guerra mundial y que además convirtió a las industrias en referentes globales.

General Electric ha sido desde sus primeros años un icono de la dinámica economía estadounidense, que no sólo logró establecerse en su país sino que con base en su excelente calidad de trabajo y servicio rápidamente traspaso fronteras. En su rol de pionero, se convirtió en una de las 12 empresas que conformaban en un inicio el Índice Dow Jones. Si bien en un principio la dirección de la empresa apuntaba a una presencia en el sector industrial, paso casi de inmediato al de iluminación también y a propósito de detenerse, no hizo sino lo contrario, al ir adquiriendo empresas cada vez más grande que lo llevaron entonces a ser de la magnitud que hoy conocemos, ampliando su portafolio de opciones al abarcar infraestructura, transporte, salud, medios de comunicación, energía hasta servicios financieros. No por nada inversores de gran prestigio a lo largo de la historia han tenido dentro de sus carteras a General Electric incluso al día de hoy, se le tiene estima gracias a su historia y reputación.

Si su historia es tan grande ¿Por qué sus acciones han sufrido una caída del 55% en estos últimos 12 meses? La respuesta no es nada extraña y se ha visto en más de una ocasión sucederle a otras compañías: Comodidad. General Electric se durmió en sus laureles aprovechando su condición de gigante y dejo de preocuparse por continuar innovando y mejorando, continuar con el desarrollo es parte vital de cualquier empresa sin importar el giro está condición se puede apreciar aún más en nuestros días, en donde las empresas se encuentran en constante evolución a expensas de si no lo hacen quedarse en el olvido no importando el nombre o la trayectoria, estas pueden desaparecer sin mayores complicaciones, no olvidemos que las empresas valen por el dinero que generan y que podrán generar, su potencial a futuro.

Para el año 2017 GE perdió 6,222 millones de dólares y en 2018 las cifras no fueron mejores. Los indicadores de ROA no llegan siquiera al 1% y su deuda a largo plazo sobrepasa en 200% sobre fondos propios. Sus pasivos van más allá de los 220 mil millones de dólares.

Ante semejante panorama podría aparecer una tentación para algunos de hacerse con acciones, pero como recomendación hasta no ver una posible señal de recuperación sería mejor mirar con precaución.