General Electric aún inestable

General Electric aún inestable

Se acerca la fecha para que General Electric publique sus resultados trimestrales y la verdad, nadie espera una sorpresa de gran magnitud. Luego de que en el año, el desplome en el precio de sus acciones fue el catalizador que provocó una revisión general de la empresa para descubrir que es lo que había fallado.

Por ahora las estimaciones para la empresa son de alrededor de 18 centavos por acción en el segundo trimestre del 2018, lo que quedaría por debajo de los 28 centavos por acción que consiguió en el mismo periodo del 2017, por lo que se prevén ingresos cercanos a los 29,140 millones de dólares. Las expectativas tan bajas, son resultado del complicado año que ha vivido el conglomerado industrial, recordemos que las acciones de la compañía perdieron más de la mitad de su valor, reduciendo el dividendo a la mitad y por último terminó siendo dada de baja del Dow Jones Industrial pese a ser uno de los miembros fundadores del índice.

Pero justo cuando parece que esta espiral descendente no tiene fin, aparece la figura del director ejecutivo John Flannery quien ha empezado a ejecutar su plan de recuperación para la empresa. En la revisión estratégica de la compañía anunciada para fines de junio, Flannery se encargó de presentar un plan para simplificar General Electric, por medio del desprendimiento de su unidad de atención sanitaria a través de la venta de su participación en la empresa energética de Baker Hughes y alejándose del lado financiero de GE Capital. Dando como resultado una empresa de electricidad, aviación y energías renovables por medio de la tecnología, buscando crear una estructura más simple y que sea ágil, en palabras de Flannery, ”estos son tres negocios altamente complementarios preparados para el crecimiento futuro".

Resucitar a un gigante.

La pregunta que se hacen los inversores es si este plan por parte de director ejecutivo realmente servirá para devolver a la vida a las acciones de General Electric y es que la atención de los inversores se desplazará al riesgo de ejecución de esta empresa. Otra incertidumbre que propiciara el precio bajo de las acciones tiene que ver con el nuevo enfoque en el negocio de la energía, ya que sin pruebas claras de la recuperación en la demanda de productos de energía, lo más seguro es que su flujo de caja se siga manteniendo débil.

A partir del momento en que General Electric complete su transformación, la mayor generadora de ingresos será la unidad de energía. Pero ahora mismo, ante la poca demanda de turbinas de vapor y gas, así como el desplome visto en los equipos que funcionan con combustibles fósiles han propiciado que GE despida a 12,000 trabajadores hacia finales del 2017.

Wall Street por ahora se mantiene a la espera de una disminución del 36% del beneficio por acción poniéndolo en comparación con el mismo periodo de hace un año. Es cierto que el enfoque de Flannery parece ir en el camino correcto, pero este camino es largo y los inversores tendrán que ser pacientes para poder ver los resultados.