El acero ¿Es sólo un pretexto?

El acero ¿Es sólo un pretexto?

Hace apenas unos días, se anunciaba por parte del gobierno del presidente Trump. Medidas arancelarias en pos de cómo el mencionaba “Un tema de seguridad nacional” y mientras surgían estas declaraciones, el mundo se empezaba a preparar para una guerra comercial que aparentemente no traería beneficios para nadie.

México y Canadá, vecinos y socios en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte con Estados Unidos aparecían exentos de estas medidas por ahora, mientras continúan las negociaciones a favor de un nuevo TLCAN que incline la balanza a favor de los estadounidenses. Aunque aquí viene la parte interesante. Los aranceles anunciados anteriormente que afectaban a las naciones encargadas de venderle a EE.UU. no tendrán impacto para su mayor proveedor de acero: Canadá. Mientras que para las naciones europeas, parece también contaran con una ventana para librarse de esta medida, si realiza un movimiento: Pagar sus deudas militares. Claro, que no se ha dicho de manera abierta semejante afirmación, pero si se ha dejado entrever tal, en uno de los últimos discursos del presidente Donald Trump a los países europeos miembros de la OTAN.

Entonces ¿Hacía quién van dirigidas las medidas?

La respuesta ahí, queda clara: China. El gigante asiático de la economía, parece ser el enemigo más peligroso con el que cuenta ahora el pueblo estadounidense, de acuerdo a cómo lo ve el mandatario Trump.

En años recientes, China ha otorgado apoyos de todo tipo a los sectores económicos que ha considerado de vital importancia ya sea por medio de créditos u otras formas, con tal de no perder su posición a nivel global en la industria siderúrgica. Tan sólo en 2016, China pujo por mantener el ritmo de trabajo de sus industrias no importando que existiera sobreproducción y hasta un shock en las diferentes bolsas locales, provocando que alrededor del mundo en los países en donde la industria no recibe el mismo apoyo existieran problemas tales como grandes pérdidas, recortes de producción, recortes de personal, que al final derivó en un debilitamiento de una industria estratégica para cada uno de esos países y todo por la posición de China.

Guerra comercial.

Aunque en un principio pareciera, que la medida arancelaria ha sido el primer paso hacia una guerra comercial. Hay que mirar al cierre del 2017, cuando Estados Unidos el principal líder económico, realizaba un movimiento impredecible, al subir los tipos de interés con lo que su moneda reaccionaba cayendo en su valor. Preparando de tal manera el terreno, para el escenario que se viene.